viernes, 22 de julio de 2016

EDUCAR EN VALORES Y LA FAMILIA



EDUCACION EN VALORES
Los  Valores
Constituyen una serie de características subjetivas que definen la personalidad o el modelo de personalidad que posee un sujeto, proporcionan felicidad y son indispensables unas más que otras. Estas características surgen a partir del concepto que se tiene sobre lo que  debe ser humano y se desarrolla con la intención de buscar la convivencia en sociedad.     
            Según, 
El ser humano necesita una brújula que le indique el camino a seguir, en este sentido los valores constituyen esa brújula que le indica cómo llegar al norte de su existencia, a la felicidad. Los valores se encuentran alojado en la psiquis de las personas y le proyecta un modelo ideal de cómo actuar para lograr  los objetivos y metas  que  integran su proyecto de vida, son adquiridos  por imitación de allí la importancia de los padres en la vida de  cada ser humano.
De esta manera, los valores acompañan en la felicidad y en la desgracia, el ser humano no nace con ellos, se les muestra, los aceptan, los construyen. En ese sentido, el ambiente y la familia constituyen parte fundamental ya que se utiliza lo que ofrece la cultura en que se nace. Se observa en la conducta de nuestra familia mientras crecíamos y paulatinamente formo parte de nuestro ser, para ser inseparable de nuestra manera de ver la vida. De distinguir lo correcto o lo incorrecto o la bueno de lo malo.
Valores que importa aprender en la vida
            En la actualidad, los medios de comunicación dirigen la atención de la población hacia una variedad de características clasificadas como valores, que serán verdaderos o falsos dependiendo de la perspectiva de quien las quiera seguir, tales como dinero, fama, poder, éxito, juventud prolongada, sexo, la búsqueda incesante del placer, competitividad, etc. Sin embargo, existen valores esenciales para el desarrollo de la sociedad.
            Cabe destacar, los valores más importantes que constituyen bases firmes, perdurables y de una u otra forma abarcan muchos otros, es el amor y la vida. El amor, en sus diferentes manifestaciones da origen a la tolerancia, colaboración, el perdón, el respeto, la bondad entre otros. Son características que permiten la convivencia y el desarrollo de la sociedad en armonía, con lo cual se logra la perpetuidad de la especie. Y el predomino del bien ante el mal.
            Así mismo el valor de la vida, entender e internalizar el valor de la vida, propia y ajena, implica la cristalización del amor al prójimo, la proyección del hombre caritativo, el luchador por causas nobles y defensor de la naturaleza. Uno de los logros más resaltante que tiene el ser humano es la procreación, dar  vida mediante un acto de amor y dolor debe ser la mayor felicidad aunque no todos los casos son iguales. En este sentido, el respeto por la vida de otro y conjugar el amor por la vida dentro del ser humano, implica cultivar además sentimientos que aseguran la salud mental y espiritual del individuo. 
La familiar
            Desde la primaria nos han enseñado que la familia es la base fundamental de la sociedad, bases fuertes y solidad permitan el desarrollo de la sociedad  en todos los sentidos, para ello se requiere de hombres y mujeres sanos emocional y  mentalmente. Por lo que, la infancia constituye la etapa primordial, el niño  representa un recipiente vacío que a través del ejemplo de los padre, el ambiente familiar, las reglas morales y culturales lo van a llenar, dándole un modelo a imitar, una idea firme y perdurable del concepto que tiene sobre cómo debe ser.   
            Uno de los aspectos más importantes en la crianza de un niño, constituye el autoestima y esto se logra, mediante gestos, detalles que manifiestan amor hacia ese  niño, la aprobación de sus aspecto físico, la celebración de sus logros deportivos o intelectuales, constituyen fuente de alegría y orgullo que  se traduce en seguridad, confianza y una elevaba autoestima. El sentirse atendido y amado le dará, poco a poco, la confianza básica requerida en su proceso de desarrollo. Estos cimientos de amor generoso e incondicional son muy relevantes para construir nuestra escala de valores.
Es importante revisar nuestra propia escala de valores, nuestro comportamiento, preguntarnos diariamente si somos buenos modelos para nuestros hijos, si le comunicamos de manera efectiva nuestro amor, si se saben amados por igual, si están consiente del valor que tienen para nosotros, solo así lograremos mantener el rumbo que trazamos para la mejor crianza de ellos. Ser padre implica una hermosa labor de 24 horas y un pago la felicidad de nuestros hijos.
De lo anterior se desprende, que es la familia el ambiente idóneo donde el niño aprenderá los valores, que pueden ser reforzados en la escuela. Es por ello que se habla de nociones que se aprenden desde la cuna. Esta afirmación encierra una gran verdad, ya que en la infancia, mediante nuestras vivencias, hacemos nuestros los valores que se viven en el seno familiar.
La comunicación, juega un papel preponderante, debido a que el aprendizaje, se lleva a cabo por medio del diálogo y la reflexión. El ejemplo, viene dado mediante la observación de la forma como los padres y otros seres significativos viven su vida y hacen de su existencia una buena vida. Por lo que se dice que los valores esenciales, se aprenden en casa, en la infancia así como la diferencia entre obrar bien o mal.
Además, en la infancia, las enseñanzas recibidas no son cuestionadas y en el proceso de crecimiento el niño empieza a ser crítico de esas normas. Pero la adolescencia, es una etapa donde los valores recibidos por la familia son cuestionado para buscar valores propios, autogenerados, que van a acompañarlos posiblemente el resto de la vida: Allí radica la importancia de dar ejemplos de valores firmes y perdurables, que eviten conflictos internos capaces de inclinarlos a la práctica de antivalores.
Un hijo  se ama, solo porque es un hijo, porque es la prolongación de tu vida, no se discrimina o diferencia de otros hijos, esta práctica solo trae conflictos, enemistades entre la familia y la inclinación hacia los antivalores. Las manifestaciones de amor deben ser constantes, como regar una planta, hablarle y proporcionarle el ambiente adecuado para su desarrollo. Es por ello que los gestos y actos de los padres deben estar orientados a dar amor incondicional y equitativo.
Ambiente propicio para construir valores
Para ello, debe existir un ambiente afectivo y protector entre sus miembros, lleno de compromiso y colaboración, constituye el mejor ambiente para el acompañamiento en la construcción de los valores, donde haya respeto mutuo, de padres e hijos, lo que se logra cuando todos en familia esta cohesionada. Para los hijos es importante sentir el respeto de sus padres, su espacio, su identidad, la aceptación de sus errores, su singularidad. Lo que acentúa su autoestima y la seguridad o firmeza de sus decisiones.
Para educar en valores, la familia debe crea un ambiente agradable, accesible para el crecimiento psíquico y emocional de todos sus miembros, donde se respete su pluralidad, se enaltezcan su independencia y se estimule su libertad. La crianza debe ser un proceso de vida, agradable, cordial, no un adoctrinamiento militar para el futuro. En este aprendizaje del sentido de la vida, la parte afectiva debe ser, más trascendental que la adquisición de conocimientos.

MSc. Ana Mayora

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